Lluvia. Acción de llover, según la Real Academia Española. Esto no nos dice mucho, pero es la RAE así que habrá que creerla.
Hay gente que dice que le gusta la lluvia. Sí, sí, de verdad. Imagínate: estás en tu casa con tus invitados y oyes llover en la calle. Muchos mirarán disgustados pensando por la ventana, pensando que cuando tengan que volver a su casa tendrán que abrir el paraguas, ponerse la ridícula capucha que incluía su abrigo o sencillamente, "disfrutar" del goteo del cielo en su cabeza porque no lleva impermeable alguno.
Existe de todas formas esa gente que atribuye aspectos positivos a la lluvia, tales como "qué bonita está la ciudad cuando llueve". La ciudad no está bonita, está vacía. Porque nadie quiere mojarse. Un edificio no es más bonito porque tenga agua. Una acera, el asfalto tampoco. Es sólo agua. Si me dices que es agua de colores hasta lo podría entender. Pero el agua es transparente. Sólo le da a las cosas un aspecto resbaladizo, lo cual no es algo positivo bajo mi punto de vista.
Durante años he pensado que debería haber unas horas establecidas de lluvia. No podemos eliminarla del mundo porque es necesaria para las plantas y todas esas cosas, pero no sé, podríamos temporizarla o algo. Que llueva cuando todo el mundo está durmiendo. Y una hora antes de despertarnos, que pasen un secador o algo. Todos salimos ganando: las plantas tienen su botellón de agua y nosotros no tenemos que mojarnos. Todos felices.
El problema podría ser el trámite legal. Para empezar, ¿quién lleva estos temas? Desde el gobierno seguro que no, porque entonces las lluvias serían aún peores de lo que ya son. Dios es algo así como inalcanzable: sabemos que es un señor muy alto que debe de tener barba, pero a saber dónde vive. No se puede llegar en coche. Ni en patines. Una pena.
Y no sé, ¿cuál sería el método más efectivo? ¿Un mail en cadena? ¿Una petición en Change.org? ¿Una acampada #lluviaprogramadaYA?
Si uno oye en su día a día las palabras "derecho", "juicio" o "abogados" automáticamente lo relaciona con algo aburrido, algo muy burocrático de lo que muy excepcionalmente se podría extraer algo divertido, ameno, entretenido. Sin embargo, puede que haya una excepción de la que me apetece hablar a continuación: la saga de videojuegos Ace Attorney.
La forma más reducida de describir los juegos de esta serie sería "eres un abogado y tu trabajo durante el juego consiste en conseguir un veredicto de "no culpable" para tu cliente". A primeras oídas, esto puede parecer algo totalmente lejano a la idea que uno tiene de un videojuego, ya que no suena en absoluto a una actividad que te ayude a desconectar, y aún menos a pasártelo bien.
Pero el género de las novelas gráficas para consolas cada vez se expande más y más, y con unos resultados asombrosamente buenos (al menos en Nintendo DS/3DS, plataformas en las que he tratado más el género). Y Ace Attorney es un gran ejemplo de cómo una actividad tan poco llamativa (en cuanto a diversión) como la abogacía puede llegar a convertirse en uno de los videojuegos más adictivos y divertidos de los que he jugado en mi vida. Así que entremos brevemente en la lógica de este juego.
El personaje principal de esta serie de juegos es Phoenix Wright, un abogado recién licenciado dispuesto a meterse de lleno en el mundo de los tribunales y conseguir descubrir la verdad a través de los casos a los que irá introduciéndose. El juego siempre se nos dividirá en dos partes según el caso: por una parte tendremos la investigación, en la que nuestro trabajo será recopilar las diferentes pruebas y pistas que encontremos en los distintos emplazamientos relacionados con el crimen de nuestro caso. Una vez recopilada toda esta información, llegaremos a la segunda parte del juego: el juicio. Enfrentándonos al fiscal de turno, deberemos analizar las declaraciones de los diferentes testigos y encontrar las contradicciones que encontremos entre sus palabras y las pruebas que hemos recolectado.
Más allá del interés que puedan suscitar cada uno de los casos que nos presenta el juego, el punto más llamativo del juego es el guión sobre el que se establece el juego. Más allá de optar por una seriedad habitual de un caso jurídico, el guión cuenta con el humor y el absurdo como principales características. Las situaciones extravagantes, los giros de guión, las meteduras de pata están a la orden del día en Ace Attorney. El diseño también ayuda a fortalecer este aspecto de "no-normalidad": los personajes esbozados al estilo manga en 2D (3D en la quinta entrega) cuentan con las vestimentas y rasgos más atípicos que uno pueda encontrar.
La saga Ace Attorney suele tener una buena acogida sobre todo aquel que prueba alguno de los juegos: una vez que tratas con la primera entrega, difícil es que no te animes a coger la segunda, la tercera, y las restantes. Sin embargo, al no haber sido una franquicia lo suficientemente promocionada (al menos fuera de Japón, donde la saga es bastante popular), las últimas entregas han sufrido algunos "recortes" como la falta de traducción a todos los idiomas o el lanzamiento digital como único formato, tal y como demostró el último drama innecesario de la última entrega por parte de algunos fans españoles.
En este momento la quinta entrega ya ha sido lanzada con los efectos confirmados de esta entrada recién citada. No había vuelto a jugar a Ace Attorney desde hace un año aproximadamente, ya que me gusta volver a revisar los casos cada cierto tiempo, por lo que el recibimiento de esta quinta entrega fue un verdadero regalo. Afortunadamente, el no tener problemas para entender el inglés me está haciendo disfrutar de esta entrega tanto o más que las precedentes (en su día ya jugué la tercera entrega y el spin-off Investigations en inglés, por lo que tampoco era una novedad), aunque en ciertos medios se esté haciendo eco de algunos errores gramaticales durante algunos textos, los cuales son bastante ligeros como para estropear la experiencia de juego, en una extensión del drama de no haber recibido el juego en la traducción correspondiente.
Por concluir este pequeño artículo, no me queda más que recomendar a todo aquel que cuente con una Nintendo DS (aunque creo que ya están disponibles también en Wii y pronto en iPhone) que intente sumergirse en este pequeño mundo legal que es Ace Attorney. Una buena historia cargada de humor que te hará ver el mundo de la abogacía desde una perspectiva muy diferente a la que creías.
Y un recuerdo para Proyectil, el personaje secundario que todos recordamos aunque sólo apareciese como 3 minutos en uno de los casos.
Piensa en ello. No pienses en quién es Beyoncé ni en la acción que debería de llevar a cabo. Simplemente repite la frase en tu cabeza, poco a poco, y párate a pensar en el resultado de dicha repetición. ¿Acaso no suena fantástico?
Yo no tengo contacto con Beyoncé, pero no sé, parece una buena muchacha. Compartimos la inicial y el numero de cucharillas de azúcar que echamos en el café por las mañanas. Beyoncé es muy cercana, dicen. Allá donde vayas, Beyoncé está cerca. Quieras o no. Porque es muy cercana, y muy de pueblo. A ver: no me refiero a que sea paleta, sino que es muy tradicional, muy suya. Es Beyoncé, con acento en la é, porque tiene mucho salero.
Salvar el mundo. ¿Lo puede hacer cualquiera? No. ¿Tener una habilidad especial? Tampoco. Sólo tener un nombre con imponencia. Beyoncé lo tiene. Ya te he dicho que tiene acento en la e. ¿Qué más pruebas necesitas?
Esbocemos la imagen en nuestra cabeza. Beyoncé, en una playa de Murcia, está sentadita con su toalla y sombrilla, leyendo las 1001 recetas de cocina que debes conocer, echando alguna miradita que otra a la gente que pasa por delante de ella, preguntándose si serán single ladies o no.
De repente, el Sol amenaza con caerse en la Tierra, como acostumbra a pasar cada 17 de julio en las playas de Murcia. Los murcianos suelen pronunciarse al respecto, pero nadie les hace caso. Con lo simpáticos que son los murcianos. De verdad que yo a veces no entiendo este mundo.
El caso es que el Sol tiene intención de hacer pupa a la Tierra y a los pobres haters de murcianos que habitan en ella. Pero el Sol no ha tenido en cuenta que Beyoncé esta ese día en la playa, que tenía el día libre después de haber ensayado para sus conciertos y haber practicado un poco de spinning. Beyoncé se quita las gafas de sol y mira intrigada al suceso de los acontecimientos.
Beyoncé se calza sus chanclas y se dirige rauda y veloz a las aguas murcianas, recorriéndolas como si de la hija de Dios se tratase (que no lo es pero casi: Beyoncé es mucho más maja que Jesús. Es un hecho). Sobre su calzado verde fosforito, Beyoncé entona uno de sus míticos temas, lo cual le imprime en su cuerpo una fuerza sobrehumana que la impulsa a tomar vuelo y dirigirse hacia el Sol.
Con un último gorgorito, el Sol vuelve al lugar de donde provino, esperando atentar contra los humanos el próximo año, esperando que ninguna mujer con acentos en la e se interponga en su camino.
Despertar una vez más en tu habitación sin cortinas: sigues sin estar en Madrid. Pero no te importa. Remolonear en la cama sigue siendo una de las actividades más divertidas que harás durante el resto del día, así qué, ¿qué problema hay en hacerlo, estés donde estés?
La diversión no es infinita, así que pasado un rato es hora de levantarse. Te vas a la cocina, a hacerte el café del Euroshopper. Qué malo está, o al menos eso pensabas al principio. Ahora ya te has acostumbrado, tras estar día tras día bebiendo esa mezcla de café molido, agua del grifo y leche (también de la barata).
La mayoría de los días hay que tomárselo con calma: no hay prisa por llegar pronto a ningún sitio. Hay un par de días que, en un intento de productividad, no queda más remedio que asistir a clase. Los primeros días son los mejores, por supuesto. Estar en casa ralentizado toda actividad siguiente, ya sea recoger la habitación, ducharse, visitar al resto de vecinos de tu casa o incluso estudiar. De los días productivos mejor no hablamos: si resultan difíciles para el narrador, no me quiero ni imaginar lo que puede suponer para el lector.
Comer. ¿Cuándo? A las 12:30 está comiendo todo el mundo por la calle, sin sentarse en ningún sitio y caminando de un sitio para otro, sin más. A veces tienes hambre, porque piensas que te has adaptado al horario del país y lo utilizas como excusa para comer algo. Pero otras veces no. O comes igualmente y luego vuelves a tener una segunda comida. Todo depende de cada uno.
Después de la primera, segunda (y en ocasiones excepcionales, tercera) comida habrá que descansar algo, digo yo. Hacer la misma actividad que por la mañana también es algo adaptable a esta situación. Pero siempre se puede hacer algo que te motive, incluso, a salir de tu casa. Ya sea visitar la ciudad, dar un paseo, ir a comprar porque las-tiendas-cierran-a-las-seis-estos-belgas-no-tienen-vida-o-qué, ir a tomar algo (cerveza o chocolate, no nos engañemos)... El caso es disfrutar de la tarde. En algún momento es plausible la posibilidad de estudiar, se comenta.
Llega la hora de la cena con el mismo debate filosófico interno que ya ocurrió en tiempos pasados con la comida. ¿A qué hora se cena? Puedes hacerte el especial y cenar a las 18:30, pero entonces has obviado la merienda y no es algo precisamente fácil de hacer. Puedes cenar a las 19:30 o a las 20:00, y estar en un punto intermedio. O puedes ignorar todo y cenar como buen español a las 21:00, 22:00 o en algún momento de la noche. Cenar varias veces también se contempla como posibilidad, una vez más.
Llega la noche y te vas a dormir y hay que hacer algo. No te vas a acostar pronto, por favor. Montar una reunión es una buena posibilidad, ya que inicia el proceso de selección del plan que la sucederá. Se puede poner música, ver vídeos, beber cerveza... un poco de todo. Eso sí, si es jueves, hay que salir al Café d'Anvers, porque es gratis y sí. Siempre se puede ir a otro sitio, pero si el precio no llama la atención o está muy lejos, siempre nos quedará el De Prof, De Pruf, De Prooff, el bar de los del ESN, como quieras llamarlo. Y ya luego, cuando tu cuerpo no te pida más, si eso te vas a dormir. Si eso.
Cuando esta descripción de tu día a día resulta ser una realidad, te das cuenta de lo bien que te lo estás pasando en tu Erasmus. Y lo mejor de todo es que es demasiado bueno para sólo llevar dos meses.
Nunca se me han dado bien las manualidades. Cualquier intento de dibujo, maqueta o diseño ha concluido en un fracaso estrepitoso. Y así ha sido desde mi tierna infancia.
La clase de Plástica nunca fue mi favorita. La mayoría de mis compañeros la disfrutaban, ya que era aquella parte del horario escolar en que menos había que esforzarse (aparte de Educación Física, otra de mis pocas clases odiadas) y hasta te lo podías pasar bien haciendo dibujitos y demás chorradas. El primer suspenso de mi vida se lo llevó esa clase, en sexto de primaria, con un cruel "necesita mejorar", frente a todos mis "progresa adecuadamente".
La mayoría de mis creaciones por aquel entonces han desaparecido a lo largo de los años, recluidas en viejos armarios del trastero sin ninguna intención de volver a verlas en mucho tiempo. Sin embargo, hay una de ellas que ha permanecido en mi habitación desde el día en que su creación en el aula concluyó. Os presento al ángel Ñordito.
El ángel Ñordito, al que acabo de nombrar en este momento (ya que en todos estos años no le había puesto ningún nombre: ya tenía suficiente), se ha mantenido en la mesilla que tengo al lado de mi cama en estos 10 años, sin sufrir más daños que la fractura de su brazo derecho y... bueno, sólo tenéis que verlo.
Y sí, por complicado resulte a simple vista, Ñordito es un ángel. Con problemas, pero es un ángel. O al menos ese era el propósito con el que fue creado, a parte de su falta de trasero que sirve para colocar una vela con la que iluminará... algo.
Su posesión más preciada es un libro azul o una colchoneta, aún no se ha decidido claramente cuál es el objeto que porta con tanto talante. También cuenta con un elegante lazo rojo al cuello, el objeto que para desgracia de Ñordito ha sido el único que puede ser reconocido fácilmente por el ojo humano, e incluso siendo así, no roza la perfección o el aprobado.
Pese a todas estas penurias, Ñordito esboza una sonrisa. Pero es una sonrisa falsa. Ñordito sufre. Sufre mucho. Tal vez sea por la desigual forma de sus ojos, tal vez sea por sus entradas y pelo aparentemente sucio, tal vez sea por que tanto uno como otro comparten el mismo color. Pero Ñordito sufre. Aunque sonría, sufre.
Por si fuera poco, Ñordito tiene impresa una letra "B" en sus bajos, una marca que le distinguirá de por vida de otros ángeles deformes hechos de arcilla. Todos y absolutamente todos sabrán que Ñordito fue creado por un valiente joven llamado Borja que, en el intento de aprobar la ardua asignatura de Plástica, trajo a la vida a un ángel que sufre, lee un libro azul y es negro diferente.
Nadie por aquel entonces sospechaba en Gazpacho, pueblo gobernado por Voraj, los acontecimientos que ocurrirían a causa de aquel inocente regalo con el que Frida decidió obsequiar al alcalde a cambio de una suculenta mariposa amarilla.
Voraj decidió llevar el superinodoro a su casa y colocarlo en el centro de la única habitación que la componía. Frida parecía tener buen gusto en cuanto al diseño de casas, por lo que estaba seguro de que seguir sus consejos sería un buen paso para hacerse notar en el pueblo. Así, el superinodoro atraía todas las miradas de cualquier persona que cruzase la puerta principal y se dirigiera a su casa.
Al principio, no mucha gente se dio cuenta: que un inodoro estuviera dentro de una casa era algo habitual, y por muy "súper" que fuera, no estaba a la vista de nadie que no supiera identificar objetos a través de los muros. Algunos vecinos fueron haciéndose partícipes de su existencia, con algunas visitas que ellos mismos proponían a la casa del alcalde, con el fin de acercarse a la máxima autoridad de aquel poblado.
Así, vecinos como Babú o Aurelia se mostraron grátamente sorprendidos por la inclusión del superinodoro en el diseño de la casa. "¡Me dan ganas de plantar un pino!" o "Esto me hace olvidarme de mis problemas de estreñimiento" eran algunas de las frases más repetidas por los visitantes, que cada vez iban en aumento y prolongaban más su estancia en la casa del alcalde, para su desgracia.
Uno de los vecinos, Pupas, un perro cubierto de vendas, era conocido como el "rarito" del pueblo, ya que rara vez se mostraba interesado por algo y se rumoreaba que hablaba con las conchas de la playa cuando creía que nadie lo estaba observando. Pero incluso Pupas sucumbió a la tentación de visitar al alcalde Voraj en su hogar y de observar con sus propios ojos, entre vendas, lo maravilloso que era el superinodoro.
El superinodoro se convirtió en la comidilla del pueblo, y todos los vecinos parecían contentos con la decisión del alcalde de haberlo situado en el centro de su casa. Se planteó hasta modificar la bandera del pueblo y colocar en ella un inodoro resplandeciente, pese a que algunos vecinos apuntaban que aquella imagen podría alejar a futuros visitantes por "enviar el mensaje equivocado sobre nuestro pueblo".
El alcalde Voraj comenzaba a mostrarse un tanto molesto con la situación, porque los vecinos aprovechaban la mínima oportunidad para inventarse una excusa que les obligase a visitar la casa del alcalde y sentar sus posaderas sobre el reluciente superinodoro. Aunque Voraj se estaba volviendo rico (había comenzado a cobrar por 1.000 bayas la visita a su casa, con constantes subidas de precio que le permitieron construir un precioso banco en medio del pueblo), el dinero no le cegó del todo. El rarito, Pupas, no había vuelto a visitar su casa desde aquella única ocasión, pero tampoco se le había visto por el pueblo. Intrigado por su actitud, el alcalde decidió visitar al desaparecido vecino.
Este le recibió en su casa con total normalidad, pero una vez Voraj puso sus pies sobre la alfombra puzle comprobó que aquello se alejaba mucho de aquella aparente normalidad: la pared se encontraba cubierta de letras que rezaban "SUPERINODORO" en diferentes tamaños y colores, entre los que sobresaltaba el rojo. La habitación apenas estaba amueblada, con un montón de notas esparcidas por el suelo, que también se encontraban rellenas de líneas con la palabra "SUPERINODORO" escrita una y otra vez; y, por alguna razón, un televisor corazón que emitía un programa incomprensible para el oído humano.
Asustado por la estancia en esa casa, el alcalde se excusó y salió rápidamente del edificio. Se dedicó a hacer una pequeña encuesta a los vecinos sobre el comportamiento de Pupas, pero estos nunca contestaban directamente, y se andaban por las ramas con temas que no tenían nada que ver. Voraj sabía que sus vecinos eran raros: ya había sospechado algo cuando se dio cuenta de que era el único humano que vivía en aquel pueblo y que por alguna razón comprendia perfectamente a todos los animales, que también hablaban en su idioma. Pero nunca habría llegado a pensar que sus vecinos pudieran llegar a estar realmente locos.
Los días seguían fluyendo en Gazpacho y los vecinos continuaron comportándose de forma extraña, o incluso aún más. Poco a poco, el comportamiento de Pupas fue extendiéndose al resto de vecinos, con la diferencia de que estos ya no les dejaban pasar a sus casas. Llego un momento en que Babú era el único vecino que no se había aislado en su hogar, pero esto se debía a que estaba locamente enamorado del alcalde, y que por mucho que éste tratase de explicarle que una relación sentimental entre un hombre y un gorila era prácticamente imposible, el mono continuaba insistiendo con cartas cada vez más evidentes.
Una mañana, cuando el alcalde despertó tras haber pasado una mala noche (tuvo que arreglar la ventana del piso superior a causa de las piedras que Babú había lanzado tratando de reclamar su atención con un laúd) bajo las escaleras de su casa y la visión que encontró en ella le horrorizó: el resto de vecinos, que no había aparecido en días por el pueblo, se encontraban con trajes trivales dando vueltas al super inodoro, acompañado de un cántico que sonaba parecido a "caca-uh-ah-escobilla-ha". Los vecinos parecían absortos en su ritual, y sin dejar de observar aquella inquietante escena, Voraj dejó la casa lo más rápido posible.
La visión del pueblo lo horrorizó: todo el pueblo había sido talado de arriba a abajo, las casas estaban destruidas y el único resto superviviente era Babú, que estaba tirado al lado de un tocón con la mirada perdida. Voraj se acercó a preguntarle qué había ocurrido, pero el gorila se encontraba inmerso en un profundo sueño en el que susurraba canciones de El Sueño de Morfeo. El alcade se alejó aún más preocupado que de costumbre.
De repente se oyó una terrible sacudida, proveniente del ayuntamiento. La secretaria Canela salía horrorizada mientras el edificio se venía abajo, mientras un indoro gigante dorado ocupa su lugar desde el cielo, con varios helicópteros sujetándolo a través de largos cables. En uno de ellos, el alcalde, que tenía muy buena vista, vislumbró a Pupas, que reía como si de un psicópata se tratara. El resto de helicópteros soportaban altavoces que repetían los cánticos que Voraj había oído en su casa "CACA-UH-AH-ESCOBILLA-HA".
Aterrado por lo que sus ojos contemplaban, Voraj salió corriendo a la Estación de Tren, tratando de huir aquel pueblo que, desde luego, ya no podía controlar. "¡Esta es la lista de pueblos a los que puedes ir!" le contestó Estasio, el encargado, con una sonrisa. Agradecido, Voraj cogió la lista, pero su expresión cambió en el momento al comprobar que la lista estaba vacía. "¡¿Qué significa todo esto?!" preguntó, atónito. "¡SIGNIFICA QUE LOS INODOROS SON TU NUEVO DIOS!" le contestó Estasio, perdiendo toda la cordura y tirándose a las vías del tren.
Voraj se encontraba totalmente perdido, indefenso. Ningún lugar de aquel pueblo era seguro, todas las salidas eran inexistentes y se negaba a cumplir un régimen creado por adoradores de inodoros. Preocupado, salió de la estación para ver cómo continuaban los acontecimientos de aquel apocalipsis urinario.
El enorme inodoro dorado se había asentado definitivamente en el suelo, y los vecinos ahora rondaban este nuevo inodoro. Tenían un nuevo lema: "¡LAS DEPOSICIONES SON NUESTRAS ORACIONES!". Los helicópteros no sólo habían traído el váter gigante, sino que además habían traído a más creyentes del inodoro, o little WCs, como les gustaba denominarse. Alrededor de 50 o 60 animales enloquecidos bailaban alrededor del retrete, con antorchas en las manos y sin coordinación alguna.
En lo alto del retrete apareció Pupas, portando una capa real de color plateado mientras miraba a toda la población. "EL SEÑOR ROCA ES NUESTRO PASADO, PRESENTE Y FUTURO. RENDÍOS AHORA O PREPARÁOS PARA ORINAR". Esta proclama fue recibida con vítores y gritos por los little WCs, que cada vez enloquecían más.
Uno de los little WC, completamente ido de sus cabales, se acercó al banco que tanto esfuerzo recaudatorio le había supuesto a Voraj construir, y lo destrozó. Miró al cielo, sin parar de reír y gritó "retretes unidos, jamás serán vencidos", mientras brincaba de vuelta a la congregación de seguidores.
Aquel acto vandálico fue demasiado para el ya desautorizado alcalde. Apretando los puños y con cara de malas pulgas, Voraj se acercó a la fiesta tribal y gritó un "BASTA YA DE ESTA LOCURA".
Todo el mundo se calló al instante, mirando a Voraj, quien se frotaba el cuello (se había excedido un tanto en su grito). Pupas le miraba con rencor desde lo alto del retrete y se dirigió a un par de secuaces, a los que ordenó un "cogedle y traedlo aquí". Los dos guardianes de Pupas retuvieron a Voraj, que apenas opuso resistencia, y lo subieron al váter, dejándolo al borde de la taza.
"Adora al váter", le mandó Pupas. "¡Jamás!", gritó Voraj, mientras intentaba liberarse de los guardas que lo mantenían quieto."Entonces, sufrirás una TIRADA DE CADENA CELESTIAL, ¿es lo que quieres?". Voraj no contestó, ya que tenía que pensar una frase lo suficientemente épica para bien librarse de aquella situación o bien morir. Pero entonces ocurrió lo inesperable.
Babú, que se acababa de enterar de la derrota de El Sueño de Morfeo en Eurovisión, había subido hasta el váter. Con un gran rencor acumulado, apartó a los guardas que sujetaban a Voraj y se puso delante. Abriendo los brazos gritó "¡NADIE VA A TOCAR A MI ALCALDE!".
Todo el mundo lo miraba preocupadamente, pero alguna risa se escapó entre el público. Entonces Babú miró atrás: cuando había abierto los brazos, uno de ellos había golpeado a Voraj y lo había tirado por el retrete, mientras que un torrente de agua se llevaba al abismo a un alcalde que había gobernado un pueblo llamado una vez Gazpacho.
Nivea, Sanex o Dove. Marcas a las que estamos más que acostumbrados a ver cuando recorremos la sección de higiene de nuestro supermercado. Desconfiamos de las marcas blancas: sus pobres envases nos remiten a imágenes de cuerpos mal lavados, incluso con costras creadas a causa de la roña acumulada de aquel día que nos fuimos a la playa y nos daba vergüenza ducharnos en los grifos públicos.
Pero hay una marca que ha conseguido imponerse a estos cánones sociales y que, pese a su bajo coste, ha conseguido cautivar a miles de esponjas alrededor de todo el país. Se trata de Gel Ducha Frescor Azul de Deliplus, conocida marca de Mercadona. Han sido numerosos los críticos higiénicos que han querido resaltar los aspectos de este jabón frente a otros más populares.
Así, Jannet Showerson, del New York Times insiste en la "suavidad que otorga a la espuma de este gel sobre mi cuerpo me sobresaltó de sobremanera. Normalmente me limito a enjabonarme y aclararme, pero en esta ocasión no pude reprimir un aplauso desde lo más profundo de mi corazón. Mi marido y mis hijos pensaban que me ocurría algo malo, pero en cuanto les descubrí las bondades del "Gel Ducha Frescor Azul" comprendieron mi arrebato. Ahora nos lavamos las manos todos juntos antes de comer, y la experiencia no podría ser más bella".
Jaques Melavou del Le Monde Diplomatique también quiso compartir su experiencia, con una bonita anécdota familiar: "En mi familia siempre habíamos usado Herbal Essences, porque somos vegetarianos. Los anuncios de la televisión eran nuestros favoritos, incluso teníamos un ranking. Pero cuando pasamos por el Mercadona de Leganés y vimos el brillo que desprendía el envase del "Gel Ducha Frescor Azul" algo nos hizo llevarnoslo junto a unas latas de paté. La experienciafue inolvidable, y desde entonces, se lo he recomendado a todas mis amistades. Fui yo quien se lo recomendó a Carla Bruni, que incluso le dedicó una canción, aún inédita".
Etiqueta del Gel Ducha Frescor Azul.
Y no es de extrañar que Gel Ducha Frescor Azul consiga semejantes críticas favorables de los diferentes profesionales del periodismo higiénico. Sólo tenemos que echar un pequeño vistazo a la etiqueta del embase para comprobar su calidad. Su "Producto NO testado sobre animales" nos demuestra el compromiso social al que está vinculado este producto, algo que cabía esperar de un producto con un pH de 5.5. Además también se muestra concienciado frente a la protección infantil con un sugerente "Manténgase fuera del alcance de los niños". La única pega que podemos ofrecer sobre este jabón es su clara tendencia al aislamiento. Citas como "Evite el contacto con los ojos" o "Cerrar siempre bien la botella para prevenir que entre agua alterando las propiedades del producto" hacen del Gel Ducha Frescor Azul arraigarse demasiado en sus propias condiciones, lo que le podría plantear problemas en un futuro sobre su estancamiento.
Igualmente, esta pequeña traba no nos impedirá disfrutar de un placentero baño que el resto de características de Gel Ducha Frescor Azul nos puede proporcionar, siempre cumpliendo con el objetivo clave de un producto de este tipo: dejar nuestro cuerpo libre de suciedad.
El siguiente guión pertenece al anime japonés "Hirui no nai pureto", serie que no consiguió convencer a los diferentes productores de televisiones japonesas debido a su complicada trama.
Dicen que en algún lugar del mundo...
(Ráfaga)
... las arrugas no existen...
(Ráfaga intensa)
... y que las malas dobleces son corregidas en un instante...
(Ráfaga aún más intensa)
... ¿Será ese mi destino? ¿Conseguiré algún día...
(Ráfaga tan intensa que quema las retinas)
... ser nombrado el Rey de la Plancha?
(Entra opening con cancion rockera)
Ā,-ban, shīto! Watashinojinsei wa, watashi wa denka seihin no o-ten ni
haitte, sonohi o kaishi shita sutenresu-kō to ōini watashi o yūwaku.
Ā,-ban, shīto! Anatatowatashi no shatsu to watashi no jīnzu wa onaji ni
naru koto wa arimasen.
Issho ni watashitachiha jishin ga
urayamashīdeshou Mimosin o sōji sagashite, mitame no warui fuku no nai
sekai o sagashite, sora o yokogiru koto ni naru.
Ā,-ban, shīto!
(Promoción de esa rara que dice al final no sé qué de "corandosponsan o tekio de o crismas")
- ¡Joki-kun, hora de desayunaaaaar!
(Joki salta de la cama y sale corriendo a la cocina japonesa. Su madre japonesa -de la cual no nos interesa su nombre, y menos su vida, no hasta el capítulo 103 al menos- le ha preparado un desayuno japonés)
- ¡Itadakimasu!
(Joki ha desayunado y se dirige al colegio japonés, mientras oímos su monólogo interno. Japonés).
¡Mi nombre es Joki Kotton! Tengo 12 años y tengo una ambición. ¡Llegar a ser el Rey de la Plancha! Todo Röhi quiere conseguir dicho título, desde que Mekyabetsu-sama se convirtió en una leyenda alrededor del mundo, liberando al mundo del mal de las arrugas y de la ropa con aspecto de descuidada.
La escuela no es mi fuerte, ya que no se me dan bien las matemáticas, pero como me da igual porque según avance la serie voy a abandonar mi casa para perseguir mi sueño independientemente de que es imposible que un niño de 12 años consiga sobrevivir sin dinero y sin ayuda, soy feliz.
(Joki se tropieza con una piedra japonesa y se cae).
- Baka de mí...
- ¡Baka Joki Baka!
(La mejor amiga de Joki -y futuro personaje con el que introducir tensiones sexuales- Senzai, aparece en escena)
- Todos los chicos que piensan en planchas sois iguales... ¡siempre en su mundo!
- ¿Qué haces aquí, Senzai-chan?
- Como amiga tuya tengo que seguirte allá donde vayas, y aunque parece que te odie, realmente estoy enamoradísima de ti, pero esto no se desvelará hasta el capítulo 58. ¡Ahora vamos a la escuela que nos perdemos la clase!
(Ambos salen de clase. Cambiamos de escena y aparece una clase llena de japoneses clónicos. El resto de estudiantes apenas tiene unos rasgos muy marcados, porque total, ¿quién se va a dar cuenta? Son personajes secundarios que no van a tener ninguna relevancia en la historia y que incluso puede que mueran.
Aparece profesora super mona).
-¡Queridos estudiantes! Soy super colegui vuestra pero atendedme porque también soy una figura de autoridad. La próxima semana tendremos un concurso de planchado aquí, en nuestro mismo instituto. Espero que os presentéis, ya que nuestro instituto lleva sin ganar desde que la gran Mekyabetsu-sama paso por estas mismas aulas hace miles de años.
- ¡Deberías presentarte, Joki-kun! Eres muy bueno planchando, te he visto desde mi casa.
- ¿Yo? No me digas esas cosas que me songokurojo, Senzai-chan... baka baka ~
- ¡Entonces decidido! ¡Joki-kun, todo el instituto confía en tus habilidades como mejor planchador!
- ¡¿QUÉEEEEEEEEEEEEEE?!
(Los días han pasado y se va a celebrar el concurso japonés en el instituto, que ha tirado la casa por la ventana y ha montado una mini feria, AUNQUE SEA MIÉRCOLES Y SE SUPONGA QUE LOS ALUMNOS DEBERÍAN ESTAR ESTUDIANDO Y NO PERDIENDO EL TIEMPO, PERO ESTAMOS EN JAPÓN, HAY PLANCHAS Y TODO, TODO, TODO DA IGUAL. Japonés)
- ¿Joki-kun? ¿Estás nervioso?
- ¿Yo, Senzai-chan? Eso ya lo veremos (mirada épica)
- Joki-kun, recuerda... Tienes que enchufar la plancha antes de empezar... ¡si no, estaremos perdidos!
- Tranquila, Senzai-chan... Tengo todo controlado.
(El concurso comienza y vemos a todos los concursantes planchar. Varios secundarios japoneses que posteriormente se convertirán en enemigos que posteriormente se convertirrán en amigos utilizar algunas de sus técnicas con efectos especiales japoneses, tales como "Trazado de la manga del león valiente", "Vaporización definitiva de la alegría" o "1000 quemaduras de la incesante llamada del pájaro de los dorayakis".
Joki se encuentra planchando cuando de repente el cable del enchufe japonés se rompe, y la cara de los protagonistas de la historia se fragmenta en varias partes de la pantalla japonesa).
- ¡No puede ser! ¡Quién me habrá cortado el enchufe de la plancha!
- ¡El concurso termina en cinco minutos!
La teoría de las 5 W del periodismo quiere modernizarse y encajar en las tendencias actuales, y las diferentes escuelas de la profesión de España están estudiando la incursión de una nueva W a este grupo tan conocido y tan dominado por todos los profesionales del sector.
La nueva W sería "wuolé", un concepto "divertido, pero humilde" según palabras de su creador, Carles Drújulo. "En una era donde las tecnologías absorben nuestras vidas, y los anglicismos son cada vez mayores en número, tenemos que darle una oportunidad a un periodismo español serio, pero con un toque canalla".
Así, las nuevas noticias tendrán que responder necesariamente al "wuolé". Aquí tendríamos un ejemplo de lead:
"Manuela Taud falleció anoche a los 76 años de edad en su piso de Villaville, a las once horas de la noche. La causa de su muerte fue, aparentemente, una tostada de mantequilla que obstruyó sus vías respiratorias. ¡Wuolé!".
Muchos son los profesionales que han apoyado la nueva W de Drújulo, como Marimar Gumentos Flojeras: "Es un soplo de aire fresco para el periodismo español", decía, mientras terminaba su partida al Buscaminas en su iPad. "Nos encontramos ante un nuevo periodismo", aseguraba también Fermín Cierto Futuro.
La nueva W será impuesta en los libros de estilo de los diferentes medios de comunicación con un mes de retraso respecto a su fecha inicial, el uno de agosto, ya que según palabras textuales de Drújulo "tronco, que nos pilla de vacaciones".
Hacía diez años que había decidido entrar en aquel desierto. Promesas de buenos tiempos, de una vida envidiable y un sin fin de beneficios que iba a suponer aquel arriesgado viaje por territorio desconocido.
Los primeros años, en efecto, se correspondieron con esas brillantes promesas: inmerso en sus propias ideas, disfrutando de lo que tenía a su alrededor... Nada podía salir mal. Tenía lo que necesitaba, y querer más era una ambición egoísta.
El sentimiento de soledad no existía en él. Pocos fueron los encuentros que tuvo, pero no muchos merecieron realmente la pena. Él no estaba para perder el tiempo con gente que no lo quería cerca, o que simplemente no tenía en cuenta su presencia. Sus pensamientos eran sus amigos. Sus ideas, sus creaciones. El desierto era un inspirador nulo, pero las ideas surgían como una fuente inagotable.
Pero llega un punto en que las situaciones comienzan a torcerse. Al cabo de unos años estar en un desierto resultaba sumamente aburrido. La arena era molesta, los cactus eran sosos y los oasis demasiado poco frecuentes. Las ideas se mantenían, pero su fuente inagotable peligraba en convertirse en una agotable.
Aquellas pocas amistades que había logrado encontrar en muy diversos puntos se encontraban muy lejos como para tener la posibilidad de luchar el aburrimiento y la monotonía. No porque no quisiera: aquel ya poco apreciado desierto no le permitiría un viaje tan largo con un final exitoso.
Diez años en el desierto. El viaje se había prolongado demasiado, pensó. Es hora de partir, se decidió. Pero, ¿podré?, se preguntaba.
Tras mucho tiempo vagando por aquel terreno caluroso, finalmente vislumbró una pequeña civilización, que animaba a los cansados viajeros a establecerse en ella bajo un cartel que rezaba algo en una lengua incomprensible.
El viaje llegaba a su fin. Entró esperando despedirse del desierto en mucho tiempo.
"¿Hermana? Yo no tengo de eso". La aclamada protagonista de la película que llevaba su propio nombre, Blancanieves, niega la verdad de los hechos que miles de periodistas se encuentran investigando sobre las raíces familiares de la popular muchacha de los cuentos infantiles.
"Será todo lo bella que el espejito diga, pero es una furcia". Así de directa se despacha contra la joven la Reina, que publicó el pasado año bajo la editorial Espasa su autobiografía Reina y Bruja: la historia de mi vida. En el manuscrito escrito en Arial tamaño 12, la Reina que en su día envidió a Blancanieves por la belleza que el Espejito Mágico (muerto hace 5 años en la trágica mudanza llevada a cabo por Hermanos Martínez Flores) asociaba a la jovencita en cuestión. "En el libro, en la película... Siempre se me pinta a mí como la mala malísima, pero eso es porque la gente no sabe lo que ocurría detrás de las cámaras. Si os lo contasen se os pondrían los pelos como escarpias".
Dispuesta a desvelar cada uno de los trapos sucios de Blancanieves, la Reina los ennumera en los diferentes capítulos de su libro, que además acompaña de diversas ilustraciones realizadas por ella misma ("Tengo mucha arte con las Plastidecor, como podréis ver", nos asegura). Entre las anécdotas que podremos encontrar, vemos los contratos con lagunas a los que sometía a los siete enanitos, la demanda que los conejos felices del bosque llevaron a cabo por derechos de imagen o incluso la supuesta homosexualidad del Príncipe, que tuvo sus roces con Mudito según declararon varios de los presentes durante el rodaje.
Pero el asunto que más controversia ha causado entre los periodistas que recibieron la nota de prensa por e-mail (y por WhatsApp los más modernos) era la hermana olvidad de Blancanieves: Negrabarros. Esta hermana, de la que hasta ahora nadie sabía de su existencia, ha sido ocultada al público con conocimiento de causa, según asegura la Reina en el séptimo capítulo del libro.
"No voy a andarme con rodeos: Negrabarros es más fea que un pie", comienza de forma contundente el capítulo. Parece ser que la hermana de Blancanieves tenía un papel durante el brainstorming que los guionistas realizaron previa la realización del cuento, pero tras demostrar la incapacidad que tenía la mujer para articular frases con gancho, fue vílmente desplazada y relegando su ocupación a "chica del cátering".
Era tal su poca gracia sobre el escenario que Blancanieves se avergozaba de ella. "Con su habitual cara de asco, Blancanieves pedía las croquetas del Mercadona a su hermana sin ni siquiera mirarla. Y si le traía Kas de naranja en lugar de Fanta, ya podías empezar a temblar". Además, la Reina asegura que la dejaba encerrada durante el cierre y apertura entre rodajes, y le dejaba pienso como único alimento. "Por lo menos le dejaba Brekies Excell y no uno de marca blanca".
Por supuesto, los periodistas no han tardado en tratar de conocer la opinión de la propia afectada de los hechos, que no ha querido hacer muchas declaraciones. "Yo nunca he tenido una hermana. Y nunca la habría encerrado en el camerino, donde guardo mis cosas personales, ¿qué te crees? La habría dejado en el cuarto de baño, para que limpiase, que menudas ronchas de caca me dejaba la tía en el retrete". Con estas confusas declaraciones Blancanieves entró en su casa de galletas, expropiada de Hansel y Gretel debido a su diabetes. Los periodistas no han cesado en sus investigaciones, pero la ubicación de Negrabarros se mantiene en la incógnita. Algunos piensan que esta muerta, y otros de parranda.
En último lugar, preguntada la Reina acerca de por qué su biografía se halla repleta de datos de Blancanieves y ninguno de su propia vida, la escritora respondió con un breve "son cosas que pasan".
Hace tiempo escribí sobre Tobi, mi primer Pokémon dentro de un juego de la serie y que desde entonces se convirtió en mi favorito. Pero yo ya era seguidor de Pokémon desde antes de que apareciese esta segunda generación, aunque no hubiera tocado ninguno de sus juegos. Por entonces tenía otro Pokémon favorito: Cubone.
La única referencia que tenía de Cubone era la serie de televisión, además de un libro donde aparecían los datos de los 151 Pokémon existentes por aquel entonces. La cualidad de Cubone, más allá de llevar siempre una calavera encima y un hueso como arma, era que se trataba de un Pokémon que se pasaba la vida llorando.
Dudo que tuviera la valentía por entonces de admitirlo, pero yo era un niño que lloraba mucho, pero mucho. Casi siempre a causa de mis inestables amistades en el colegio, que iban y venían de una manera bastante frecuente, con lo cual me hacían estar en un constante cambio de actitud respecto a mis "amigos".
Yo me identificaba con Cubone, o más bien: quería ser Cubone. Cubone lloraba mucho, tal vez por (y me remito a las miles de Pokédex) la pérdida de su madre, que le hacía sentirse solo y que todo le recordaba a ella. Pero aún así era fuerte, y aunque no lo era el que más, sí que aguantaba bien en las batallas, armado con su hueso.
Yo no he perdido a mi madre, pero podía compartir ese sentimiento de cierta soledad y constante recurrencia mental a situaciones que me hacían sentir mal, y que no entendía por qué pasaban. Pero Cubone sobrepasaba todo y luchaba, como uno más.
Puede que haya sido uno de mis referentes, no lo sé. Pero aunque luego cayó en parte en el olvidó, por mucho que creciese, ver a Cubone de nuevo en los juegos de Pokémon siempre me hacía ilusión, y recordar cómo puedes sobreponerte a la vida por muy mal que lo pases.
PD: Lo siento por ese final tan cursi. O bueno, por toda la entrada.
Tras largas horas de estudio, Chico consiguió descifrar la carta de aquel misterioso desconocido que le había llegado gracias al perezoso que había escalado con graciosa habilidad hasta su ventana. Como el desconocido extranjero(1) no le había indicado la hora a la que se tenían que ver, Chico salió de su habitación y se encaminó hacia el parque, teniendo la esperanza de preguntarlo.
Eran las nueve de la noche, y el parque despedía a sus últimos visitantes, que se marchaban a su casa. O no, a mí no me preguntes, soy un narrador observador, no omnisciente.
El único visitante que no parecía dispuesto a dar por concluída su visita era un señor trajeado, con pinta de japonés, que se comía un platano en un banco. La entrada de Chico en el parque captó su atención, y separó lentamente el plátano de su boca (2).
- ¿Ar ya Chicou? -preguntó el japonés platanófilo.
- ... -como buen protagonista de un videojuego que pensaba que era, Chico no articulaba palabra, aunque el resto de mortales parecía entenderle.
- Cambiare mi idiouma ar españoru para que me compurendas mejoru. Tengo que inforumarute de co Chika es tu futura espousa.
- ...
- Poru favoru, sin ininterupsiones. Vuesturas 3DS-kun están conectatas por un fínculo espesiaru que hemos desarolladu en Nintendou. Nos aburíamos mienturas echábamos (3) unas parutidillas ar sinquillo-san.
-...
- Ahora que has sido distruaido de mi perufecta discurso, crueo que debo borrarte la memoria.
- No tan rápido.
Alguien ajeno a la situación había hablado. Porque la gente es así, se entromete en tu vida y cree que tiene derecho a solucionártela. A veces funciona, pero otras no. El caso es que un entrometido de estos quiso ver que pasaba entre Chico y Plátano-san.
- Iwata, deja tus sucios jueguecitos de compañía nipona y no atormentes al chaval, anda.
- ¿Quienu está harubando? -Iwata miraba de un lado para otra, mientras que su plátano descansaba en el banco, agonizante.
- ... -Chico estaba realmente confundido. - ¡Vete de aquí, me cago en la hostia! -gritó la voz ajena.
- Vare, vare... pero voruveré... Tened vuesturos cuerupos reggie...
- Eso no tiene sentido en español, japonocho.
Iwata se fue, lanzando una mirada de superioridad a Chico, quien se encontraba asustado, pero relajado porque la situación se hubiera vuelto mucho más turbia de lo normal.
- ¿Estás bien, chaval? -la voz ahora le hablaba por la espalda.
- ...
- Sí, soy yo.
Chico se dio la vuelta pero no vio a nadie. Miró para bajo y ahí lo vio: el perezoso era quien le acababa de salvar la vida (4).
- Posiblemente te estarás preguntando por qué antes te he llevado el mensaje de Iwata y luego ha resultado que estaba en su contra. La explicación más sencilla sería decir que el narrador ha cambiado de idea conforme estaba escribiendo la historia, pero para darle un toque más místico, diremos que soy un espía. Un perezoso espía. Me llamo Juan Ramón Fregadero.
(1) Podría decirse que Chico tenía tendencias racistas al pensar que el hecho de que el destinatario hubiera escrito una carta con semejantes puñales a la ortografía suponía que procedía de un país diferente. Es una cuestión de moral que se deja a la elección del lector.
(2) Cualquier similitud con la pornografía homosexual entre hombres es pura coincidencia.
(3) Esta anotación pretende distraer al lector.
(4) Chico era un poco exagerado sobre su situación.
Todos los años, a eso de principios de junio, que llegase el momento de ponerse delante de la pantalla a ver el E3 era una de las cosas que los que seguimos el mundillo de los videojuegos más esperamos. Da igual que tengamos trabajos, exámenes u otras miles de obligaciones: la cita con el E3 es inevitable, porque sabemos que algo gordo, aunque sea una sóla cosa, acabará cayendo.
Pero el E3 no siempre nos emociona tanto como parecen describir las palabras de este parrafo anterior. Concretamente, este año todos estabamos impacientes de ver una conferencia algo más interesante que la que nos tocó surfrir el año pasado, donde para sorpresa de muchos, la compañía que más consiguió destacar fue (extrañamente) Ubisoft.
Este año, por tanto, las esperanzas eran mucho mejores, ya que las cosas no podían ir peor que el año pasado. Nuevas consolas de sobremesas y detalles sobre estas llegaban, así como un refuerzo para Wii U. O al menos eso esperábamos.
Concretamente voy a hablar de Nintendo, que es la compañía que más conozco y a cuya conferencia del E3 he acudido siempre que los exámenes me lo han permitido. Para Nintendo, las expectativas, como ya hemos dicho, estaban puestas en Wii U, ya que en la conferencia del año pasado lo más "interesante" que nos ofreció la compañía de Mario fueron un 'Super Mario Bros. U' y un 'Nintendo Land', así como infinidad de ports que ya habían salido en PlayStation 3 y Xbox 360.
Este año tenía que ser el año de Wii U: un nuevo Mario en 3D, un Mario Kart, dos Zeldas (un remake y uno completamente nuevo) y el tan ansiado Smash Bros iban a ser mostrados por primera vez en la conferencia, esta vez emitida a través de un Nintendo Direct. Sin embargo, estos títulos (aparte de unos cuantos más que se han mostrado) no han conseguido, al menos para mí, convencerme de que Wii U es una compra segura. Voy a decir el por qué centrándome en tres de los títulos que se han anunciado: 'Super Mario 3D World', 'Mario Kart 8' y 'Super Smash Bros. for 3DS/Wii U'.
Super Mario 3D World. Para mí la decepción más grande de todas. Cuando oíamos que Nintendo iba a presentar un nuevo Mario en 3D para Wii U no creo equivocarme si muchos de nosotros esperábamos un proyecto muchísimo más ambicioso que lo que se ha mostrado. Ya en su día 'Super Mario Sunshine' conquisto a todos los seguidores del fontanero (personalmente es mi plataformas preferido de Mario), y el éxito de 'Super Mario Galaxy', así como de su sucesor es innegable. Ambos juegos plataformas, que nos ofrecían una experencia completamente distinta a las ya vividas en otros juegos de Mario.
¿Pero qué nos encontramos? La adaptación de la mecánica del juego de Nintendo 3DS, 'Super Mario 3D Land', en Wii U. Gráficamente mejora, sí, pero en esencia se trata de la misma mecánica de juego y de escenarios. Un poder para convertirnos en gato se nos ofrece como excusa de innovación extrema, así como un modo multijugador. No creo que sea suficiente.
En definitiva, un Mario nuevo que al final no es tan nuevo. No dudo de que vaya a ser un juego divertido, y que incluso vaya a tener cierto grado de dificultad, pero desde luego no es la novedad que anima a uno a hacerse con una Wii U.
Mario Kart 8. Mario Kart es una de mis sagas preferidas de videojuegos. Horas que deberían contabilizarse en días, o incluso meses, son las que he pasado con las versiones de Nintendo DS, Wii y 3DS en su modo online, una carrera tras otra. Aunque fueran pequeños detalles, me animaba a hacerme siempre con la última entrega: Double Dash trajo los dos personajes por kart; DS traía por primera vez el modo online, Wii incorporaba las motos y un modo online mucho más desarrollado, y 3DS una mejora en varios aspectos.
Aunque para esta versión de Wii U se ha incorporado, efectivamente, la antigravedad del circuito, por alguna razón no ha conseguido atraerme tanto como lo han conseguido otras entregas. Creo que en parte porque se ha dado una especial incisión en la recuperación de elementos de otras entregas como las motos, el parapente o la posibilidad de conducir bajo el agua. Poco más se ha especificado aparte de ello.
Y otro apunte para Iwata: la próxima vez que anuncies una "revolución en el modo online, que ya no se basará sólamente en la competición", por favor, no lo continúes con un "gracias a la interacción con Miiverse", porque ha sido una de las veces que más me he desilusionado en mi vida.
Super Smash Bros. Sin duda ha sido el punto más fuerte de la conferencia, ya que era en parte el juego más ansiado por todos. Sin embargo, Nintendo, en su ritual de liberar información granito a granito, sólo nos ha mostrado brevemente la aparición de dos nuevos personajes, así como algunas cinemáticas.
El primero de ellos es el ciudadano de Animal Crossing. Entiendo que es un personaje entrañable, y efectivamente lo es (soy un gran seguidor de la saga Animal Crossing también), pero... no pega en un juego de lucha como este. Esta opinión ha sido la que tengo en este momento, con la conferencia recién vista, y puede que cambié con el tiempo, pero de momento no me convence su incoporación. Y ojo a Tom Nook, que esa carta que cae al final del primer vídeo del tráiler es muy sospechosa...
Sobre Megaman no tengo una opinión muy formada ya que no conozco ni al personaje ni a sus juegos, aunque está bien saber que hay posibilidad de que más personajes de third-parties se incorporen.
Igualmente, me gustaría haber visto con algo más de detalle el juego para Nintendo 3DS, ya que es la primera vez que la saga pisa una consola portátil. Pero a fin de cuentas, nos queda mucho por saber de Smash Bros, y creo que lo bueno está aún por llegar.
En definitiva, para unas altas expectativas que tenía de esta conferencia de Nintendo el resultado final ha sido un tanto decepcionante. No digo que los juegos vayan a ser malos, pero no son lo suficientemente atrayentes si Nintendo quiere que Wii U se ponga las pilas y venda más. Mucho más nos tienen que mostrar para que la derrota frente a PlayStation 4 no sea tan catastrófica como parece que va a ser.
Las Guarderías de los juegos de Pokémon no son trigo limpio. Sí, se nos presentan como un lugar pacífico donde los Pokémon conviven felizmente y desarrollan sus habilidades, PERO... ¿es esta toda la verdad? Un equipo de investigación liderado por nadie ha tratado de averiguar qué se esconde detrás de las inseguras vallas que rodean este recinto.
Para empezar, es un negocio regentado por dos ancianos, apacibles a simple vista, pero que esconden algo turbio. Siempre nos encontramos a la señora de la casa como dependienta, cobrándonos con alevosía lo que debería ser un servicio público. Esta señora, igualmente, no tiene claros los conceptos de un negocio: la forma de cobrar los servicios no se basa en el tiempo, sino lo que haya hecho nuestro Pokémon. A la señora por tanto no parece importarle que los Pokémon de desconocidos convivan en sus jardines por tiempo indefinido, cómo hemos podido conocer de reportes de casos de Dittos que han sido abandonados a su suerte por diversos entrenadores.
El otro miembro del negocio es un abuelo que siempre está en la calle. Siempre. Da igual que sea de día, de noche, que esté lloviendo. Siempre está en la calle. La única preocupación de este señor es la observación. Posee una vista privilegiada: sabe las relaciones que tienen los Pokémon entre sí. Además, parece tener una fascinación porque los Pokémon procreen en sus recintos.
Esto es sin duda, un aspecto muy problemático. Sabemos que las guarderías tienden a responder a un público infantil. Por tanto, ¿qué sucios negocios se traen estos señores entre manos cuando nuestros Pokémon aparecen con un retoño? ¿Por qué el señor tiene esa fascinación por los huevos y se los da a los niños que dejan sus Pokémon, sin más?
Es un asunto que debería ocupar las primeras líneas de toda la prensa, en función de que todo el mundo esté al corriente de las perversidades a los que los cuidadores de guardería someten a los Pokémon.
"ola esto es una carta XD LOL". Chico debia ser un hombre de risa fácil, pensó Chica. El artícular dos veces seguidas expresiones que suponen reírse mucho tenía que significar que Chico apuntaba a tener un humor descomunal. De hecho, Chica leyó la carta y no pudo evitar una sonrisita. Sonó como "jiji", porque como jovencita que era estaba en la edad del pavo, y su risa tenía que ir en consecuencia con las circunstancias de sus edad.
En un alarde de valentía, Chica decidió contestar a Chico: "que mono :33~~", le dijo. Chica era lo que ella y siete personas del Twitter decían que era: muy kawaii. El ":3" era su filosofía de vida, y lo tenía que poner incluso en las situaciones que no lo requerían como "me voy a comer :3", "estoy defecando :3" o "la raíz cuadrada de 9 es muy kawaii :3".
Chica se armó de valentía por segunda vez consecutiva y le dio a "Enviar". "Tu mensaje se enviará la próxima vez que os crucéis", le contestó la consola. Sin ninguna emoción. Porque las consolas son objetos inanimados e insensible. Qué esperáis.
¿Y qué hacía Chico mientras tanto? Jugar con su 3DS. Fuera, en la calle, se hacía el machote con su último juego jugado Metal Gear Solid 3D. Pero en su casa nadie le observaba y podía ser el mismo. Cooking Mama 4 era su juego favorito. Mama era la máxima aspiración en su vida. Una mujer que tanto abre los ojos atrae a cualquiera. O al menos eso pensaba Chico.
Menos aún pensaba que la carta que había escrito hace dos días para probar la aplicación de Correo Nintendo llegaría al corazón de Chica. Pero pronto descubriría como una simple carta puede cambiar tu destino.
Chico miro por la ventana. Ahí estaba el perezoso, una vez más. Pero esta vez, pese a que miraba sonriente a chico, llevaba una carta colgada a modo de colgante. Colgar un colgante. Menuda redundancia, ¿no?. La carta ponía lo siguiente:
Am weitin foru yiu, Chicou. Mit mi at de parku (movimento de carubesa).
Paris - Kate Nash This Love - Maroon 5 Sparks Fly - Taylor Swift Hit in the USA - Beat Crusaders Darlin - Avril Lavigne Stay Stay Stay/Ho Hey - Taylor Swift/The Lumineers OMYGOD! - Kate Nash Mariella - Kate Nash When I'm Gone - Simple Plan The Scientist - Coldplay Love Story - Taylor Swift Boyfriend (Girlfriend) - Avril Lavigne Here's to Never Growing Up (feat. Chopper) - Avril Lavigne
"ola". Nunca una sola palabra había causado tanta confusión en la mente de Chica (aún no tiene nombre, ¿vale?). ¿Qué querría decir con "ola? ¿Se trataría de un fallo gramatical? ¿Del movimiento que el viento provoca en el mar? Chica no se encontraba con sus sentimientos, así que le dio al botón A para avanzar. "Mi sueño es un secreto". Chica se tuvo que sentar en un banco porque no podía concebir tanta incertidumbre. Se tapó la cara con las manos mientras pensaba quién era aquel Mii tan misterioso.
Chico por su parte no sabía como tratar con el "hola!!! :3~" que había balbuceado una Mii rosa de ojos saltones con un gorro floripondio enorme. "Me gustan los gatos" no suponia ningún tipo de sorpresa: las chicas ñoñas solían ser amantes de los gatos. "Mi sueño es ser una artista". Un artista del pasteleo, debió suponer chico.
Chica y Chico miraban de un lado a otro, para ver si habían encontrado a la víctima de sus consolas, pero aunque cruzaron sus miradas, no acertaron en que se trataba el uno del otro. Se procedían a seguir caminando cuando, sin previo aviso, apareció un perezoso en medio del parque.
El perezoso habría dicho "hola", pero los perezosos no saben hablar. Así que no dijo nada. De hecho estaba durmiendo. Nadie sabe qué hacía ahí un perezoso, si os digo la verdad. Pero ahí estaba, disfrutando de la siesta.
Nuestros protagonistas miraron al perezoso y cada uno siguió su camino. Pero la cosa no acabaría ahí, porque cuando Chica llegó a su casa, vio que su aplicación de Correo Nintendo parpadeaba. Pese a la confusión que aún la mantenía en un estado de trance, se envalentonó y abrió la aplicación. Había una carta del chico.
Tenía ganas de dedicarle una entrada a esta cuestión, ya que he estado viendo las reacciones de mucha gente a través de twitter, así como de comentarios en las noticias de algunas páginas de videojuegos que me han llevado a preguntarme si la gente sabe verdaderamente de qué está hablando.
Por si alguien no se ha enterado de la polémica en cuestión, aquí la resumo: resulta que Capcom ha decidido publicar 'Ace Attorney 5' en Occidente, bajo el nombre de 'Phoenix Wright: Dual Destinies', pero sólo en formato online. Es decir, no podremos llevarnos el juego en la habitual caja con cartucho y manuales (aunque esto último ya suele estar bastante olvidado, al menos en Nintendo 3DS), sino que sólo podremos tener el juego si lo compramos a través de la plataforma online eShop. Las razones que ha dado Capcom es que la saga no es lo suficientemente famosa y adquirida fuera de las fronteras japonesas, por lo que sería un tanto inviable la producción del juego en un formato físico.
Las reacciones de los seguidores han sido, en muchos casos, muy malas: muchos se muestran en desacuerdo, ya que como coleccionistas prefieren tener la caja del juego con sus corrrespondientes contenidos. Además, el sistema de compra de juegos digitales de Nintendo 3DS no facilita la situación: funciona al igual que en Steam, plataforma de juegos para PC: si compramos un juego, éste no se asociará a una cuenta personal, como ocurre en el caso de Steam, sino a la propia consola. Esto supone que, si perdiéramos o se nos rompiera la consola, el juego sería irrecuperable.
Aunque esta cuestión es, indiscutiblemente, una pega muy grande a la hora de adquirir un juego digital, muchos fans, en un alarde de enfurecimiento, han proferido que las razones que han llevado a Capcom a realizar este movimiento es una simple cuestión de dinero: como se ahorran los costes de producción de materiales y distribuición, cobran el juego al mismo precio que si lo hicieran y se llevan todo ese dinero.
Esta argumentación es, claramente (al menos a mí modo de ver las cosas), muy burda. Que Capcom es una empresa lo sabemos todo. Que las empresas buscan obtener beneficio es algo que también sabemos todos. Pero los motivos de Capcom van más allá, y son muy fáciles de explicar.
Por mucho que algunos seguidores se empeñen en afirmar lo contrario, la saga Ace Attorney no vende estupendamente fuera de Japón. Ninguno de sus juegos se han encontrado en algún momento entre los más vendidos, y de hecho, han pasado bastante desapercibidos, resultando en ocasiones difíciles de encontrar. Esto bien se puede deber a que Capcom no se ha molestado en hacer promoción alguna de los juegos, pero esto sería un tema aparte del que estamos hablando.
Que la saga no vende bien es algo evidente, y sólo se tiene que ver con las últimas entregas de la saga: 'Trials & Tribulations' ya lo tuvo complicado en Europa al recibir una traducción tardía, haciendo que se publicase más tarde que 'Apollo Justice', siendo el juego que le sucede. Por su parte, ya vivimos el horrendo caso de cómo 'Ace Attorney Investigations' llegó sin traducción y con muy pocas copias disponibles 'Ace Attorney Investigations 2' directamente, no salió de Japón. Y todo esto no es un capricho de Capcom: simplemente, las primeras entregas de Ace Attorney no hicieron un nivel de ventas suficiente como para que Capcom continuase confiando en la saga como un producto que vende.
Con este panorama, lo lógico es que Capcom tenga sus dudas a la hora de lanzar los juegos de Ace Attorney en Occidente, sin saber qué nivel de ventas esperar del juego. De esta forma, para ahorrar costes, pone el juego en formato digital, lo que evita muchos problemas de distribución, pero asegura que el juego, efectivamente, llega. Estos costes además pueden compensarse con una localización mucho más probable que si la compañía tuviera que afrontar todos los gastos de distribución.
Lo peor de todo no son estos fans, de todas formas: hay algunos que aseguran que se niegan a adquirir el juego en formato digital, y que por ello, prefieren piratearlo.
Aquí ya llegamos al colmo. Se supone que, como grandes seguidores, tenemos que apoyar un juego, ¿y pirateándolo pretendemos que tenga más éxito? Más bien todo lo contrario: el no comprar una copia hará que Capcom se plantee incluso menos el traer los juegos aquí, ya que no gana poco: directamente no gana nada.
Pero cada uno es libre de pensar como quiera. Yo solo pido por aquí que analicemos un poquito más las cosas, y que detrás de todas las decisiones hay unos motivos, y no sólo fastidiar al personal para sacarles todo su dinero.
Él era un chico. Ella era una chica. ¿Acaso lo puedo hacer más obvio?
Ambos eran jugadores en potencia de Nintendo 3DS. Tenían multitud de juegos, cartuchos tirados por todos los rincones de sus respectivas casas. No podían parar de jugar. Ni un momento. Incluso ahora mismo están jugando, fíjate tú.
Pero no se conocían, no. Dos de los jugadores más apasionados del mundo mundial se encontraban separados una cantidad considerable de metros (o pies si nos pones en un plano más internacional), con sus manos izquierdas sobre el stick de control y la mano derecha variando su dedo pulgar entre los dedos A, B, X, e Y. Sus ojos, fijos, no se movían de la pantalla superior, con alguna desviación repentina a la pantalla interior, donde a veces había que pulsar cosas, pero otras veces no. De vez en cuando se mareaban. Pero seguían jugando hasta que su cabeza decía "basta".
Un día decidieron salir a la calle. Así, a lo loco. Hacía buen tiempo así que no estaba de más. Miraban al sol. Se quedaron un poco ciegos así que dejaron de hacerlo. Pero siguieron caminando. Pero eh, ¿habían dejado sus consolas? ¡Por supuesto que no! Las llevaban en el bolsillo, bien apretaditas, para que también les diera un poco el aire, el aire primaveral. Aunque apretadas de aquella forma, en los estrechos bolsillos de los vaqueros, poco podían respirar.
El destino quiso que, ambos pimpollos, al vivir en la misma ciudad, acabasen su paseo en el mismo parque abarrotado de niños, cinco perros, catorce palomas y madres que cotilleaban, así como algún otro joven que escuchaba música, hablaba con sus amigos o se hacía el malote. Pero dejemos de hablar de ellos que no nos importan, hombre ya.
Los dos protagonistas de esta poco interesante historia llegaron al parque. Ellos no sabían que había una conexión entre ellos, pero la había, ¡ay que si la había!: sus Nintendo 3DS se habían encontrado, la una con la otra. Se habían encontrado de una forma metafísica, entendedme: sus conexiones inalámbricas emitieron sendas ondas de plagadas de amor digital que quisieron que los datos de StreetPass de la una y de la otra bailasen en el aire y se depositasen en la otra, las muy pícaras.
La chica abrió su consola, emocionada, ya que casi nunca encontraba su Nintendo 3DS con la lucecita verde del StreetPass encendida. Entro todo lo rápido que pudo a la Plaza Mii y allí lo vió por primera vez: tenía los ojos donde las orejas, la boca en la frente y las cejas formando un extraño dibujo en el centro. Iba acompañado de un saludo: "ola".
CONTINUARÁ
¡Y ahora, la explicación a esto!
"Esto... ¿te gustaría que cruzaramos nuestras 3DS?" y empezar una historia super bonita de amor.
— Borja Duret (@Arandanus) May 5, 2013
@arandanus No hay huevos a hacerla en condiciones
— Manu Nu (@Nintenmanu) May 5, 2013
Y como ya sabéis, cuando alguien te dice "no hay huevos", no te queda más remedio que hacerlo.
La graduación iba a comenzar. Todas las canciones de la nueva promoción iban vestidas con sus mejores galas de graduadas, mientras observaban expectantes a lo que el director de la academia musical iba a pronunciar en unos segundos:
- Ha llegado el día -pronunció, mientras se acercaba bien el micrófono- La sesión de grabación acaba de terminar y ya estáis listas para pasar al proceso de selección. Sin embargo, vuestro futuro es muy incierto. Podéis cosechar el éxito, pero también el fracaso. Todo depende de la decisión que vuestros dueños tomen. Que tengáis suerte.
Todas las canciones irrumpieron en un aplauso mientras el director abandonaba la escena. Mientras tanto, se levantaban y comentaban sus posibilidades de futuro.
- Yo creo que puedo llegar a ser... ¡una canción del disco! Saldré habitualmente en los conciertos, y todo buen fan me apreciará cada vez que empiecen a sonar las primeras notas.
- Pues yo aspiro más alto. Espero ser un single, del que todos se sabrán mi letra, o al menos tatarear la melodía. Algunos acabarán hartos de mí, pero me querrán en el fondo de sus corazones.
- Yo sólo espero no ser una canción que no entre en la lista definitiva del álbum... Y que me filtre unos segundos en internet y todos mueran por saber de mi existencia pero nunca salga a la luz...
Había algunos tipos más. Estaban los bohemios, que eran los b-sides, y que todos los fans adoraban por encima de su propia familia. La canción del disco que el artista sólo cantaría una vez en un concierto, porque era tan personal y profunda que le costaba horrores mostrar sus emociones en directo, pero que lo hacía por sus fans. Estaba la canción que era conocida por salir en el anuncio de los zumos, pero que nadie sabía de quién era. También estaba la que simplemente era un remix, y no tenía ninguna personalidad. Y luego estaban las versiones acústicas, que eran las más modestas.
A los estimados encargados de mantenimiento de la empresa, Somos un grupo de gente numeroso que nos encontramos en una situación desesperada a causa de la actividad que su empresa ha estado teniendo durante los últimos meses. No sabemos cuál ha sido el factor que les ha llevado a este cambio radical de comportamiento, cuando durante otros años han sabido realizar su labor de una manera justa y eficiente. Les pedimos por favor que paren ya con sus bromas. La gente tiene que prepararse aún más cada día que tiene que salir por la puerta de su hogar, y a continuación efectuar unos trayectos rápidos para que el malestar no les acoja, todo ello a causa de las opciones que su empresa esta tomando últimamente. Por favor, paren ya con las lluvias. Queremos al sol de vuelta, y si no lo vemos en un plazo de una semana emprenderemos acciones legales contra Cielo Santo SA. Atentamente, PARAGUOS (Plataforma de Afectados Radicalmente A Goteos Una y Otra Santa -vez-).
Totodile ha sido siempre mi Pokémon favorito. Fue, por supuesto, el primer Pokémon de todos que tuve en un juego. Su posición de favorito se ha mantenido casi siempre, aunque de vez en cuando se ha visto en entredicho con Houndour, aunque siempre el pequeño cocodrilo ha sabido imponerse.
Mi amor por Totodile surge por tanto con mi primer juego de Game Boy, Pokémon Plata. A diferencia de mucha gente no llegué a jugar a las primeras ediciones de Pokémon en su momento, y sólo sabía de la existencia de Pikachu y compañía por la serie de televisión, así como de la película que por entonces habría salido. Junto a mi madre fuimos a comprar un juego para estrenar mi recién llegada Game Boy Color, de color morado y transparente. Como yo por entonces no tenía mucha idea del mundo videojueguil, en primer lugar quise hacerme con un Pokémon Pikachu. Luego el cajero nos comentó que no era un juego como tal, y fue cuando entonces me decidí por Pokémon Plata.
Yo por entonces sólo conocía la primera generación de Pokémon, ya que la serie de televisión no había entrado todavía en la saga de Johto, o al menos yo no había visto capítulos suyos. Como no tenía tampoco la menor idea de en qué consistía un juego de Pokémon, cuando éste me preguntó mi nombre yo le contesté "SQUIRTLE". SQUIRTLE sería el nombre que se quedaría de manera permanente para el pobre entrenador de 32 bit.
Imaginad que pone SQUIRTLE. Y que está en español. Y YA ESTÁ.
Fue poco después, tras la irrupción del vándalo pelirrojo en el laboratorio del profesor Elm cuando conocí por primera vez a Totodile. Cyndaquil no me convencía del todo, tenía un aspecto un tanto raquítico. Chikorita aún menos: ni siquiera se podía identificar de qué se trataba. Sin embargo, Totodile molaba un montón: era un pequeño cocodrilo, con pinta de travieso, y por si fuera poco, del tipo agua, como Squirtle.
Así que mi decisión fue muy rápida: Totodile sería mi primer Pokémon. Y entonces hice algo que muy rara vez haría posteriormente en un juego de Pokémon: ponerle un mote. Y como si de un perrito se tratase, yo le puse el nombre más mono que pude: Tobi. Tobi sería mi nuevo compañero de andanzas.
Lo pasamos bien en nuestros primeros días: la Ruta 29, infesta de Rattatas y Pidgeys, el señor que nos regalaba un mapa, el Señor Pokémon y su extravagante casa rosa, el alternativo líder de gimnasio Pegaso y la torre Bellsprout: nada nos podía detener a Tobi y a mí. Además, a nuestro equipo se había unido un joven Sentret, que también era muy mono, pero mi creatividad tenía sus límites y no le di ningún mote. Un joven Pidgey también se uniría posteriormente.
Pero los Pokémon crecen, y para mi sorpresa, Tobi ya no sería tan rematadamente adorable como por entonces. Al paso de rutas y gimnasios, Tobi se convirtió en primer lugar en un Croconaw, y finalmente en un Feraligatr. El Tobi adulto de mono tenía poco, y no le pegaba para nada su nombre de Tobi; pero aún así mantuvo su nombre, y con mucho orgullo.
El equipo también creció: Sentret se convirtió en un Furret que sabía surfear, Pidgeot nos llevaba de un lado para otro, Graveler se cargaba todo lo que veía por delante, y Lugia era el pijo del grupo, al ser el único miembro. Había un sexto integrante pero por más que trato de pensar de quién se trataba no consigo acordarme de quién era.
El caso es que Pokémon Plata fue uno de los juegos que más me marcó durante mi infancia, y que más amor me apegó hacia Pokémon. Posteriormente me compraría todas las nuevas ediciones que iban saliendo, y hasta el día de hoy no he dejado de cumplirlo (bueno, no tengo Pokémon Blanco/Negro 2, pero no es lo mismo en esencia). Por supuesto, cuando salió Pokémon Edición Soul Silver me alegré muchísimo, y una vez más, Totodile me acompañó en mis aventuras, esta vez más consciente de a qué estaba jugando. Y ese Totodile me acompañará por mucho más tiempo, ya que le pienso seguir transfiriendo de juego en juego, hasta que la lista de Pokémon sea de tal cantidad que sea prácticamente imposible de memorizar...
Pero no importará por que Tobi estará allí conmigo.
La ciudad enloqueció. Gente de aquí para allá, corriendo, gritando, chocando, llorando. El nivel de locura de los transeúntes aumentaba por momentos. Ventanales de escaparates de tiendas destruidos, sirenas de policía y humo de distintas tonalidades se repartían por las calles, presentando un aspecto de apocalipsis próximo.
BONG. BONG. BONG. La campana de la ciudad resonó con fuerza y todo el bullicio paro de inmediato. Resultaba que el cambio de hora no era tan trágico como habría cabido esperar.
Con el paso de los años en el
siglo XXI, el espectáculo en televisión se encontraba en su máximo esplendor.
Miles y miles de espectadores se reunían en torno a la televisión, con mando a
distancia armado en mano izquierda, aperitivo o cervecita de turno en mano
derecha y unos ojos que señalaban de forma fija a las pantallas planas del
televisor que tanto dinero y esfuerzo les había costado colocar en el centro de
su salón.
Pero estos ojos se concentraban
aún más en su visión cuando llegaba el momento clave. Ese momento clave que
sucedía todos los días, a eso de las diez de la noche, poco después de la
previsión del tiempo y unos anuncios que te contaban lo fantástica y
maravillosa que era la cadena que ya estabas viendo. Ese momento clave entonces
comenzaba con unos destellos coloridos que surgían de todas partes del monitor,
una animada sintonía que servía de alarma para que todos los miembros de la
casa corriesen a ocupar su respectivo hueco en el sofá y entrasen de lleno en
su letargo.
“¡Buenas noches!”, saludaba
siempre un muy maquillado presentador con la sonrisa perfecta. “¡Les estábamos
esperando!”, decía al enloquecido público que aplaudía y vitoreaba como si la
vida le fuera en ello. “¡Hoy esperamos romper alguna que otra astilla, sí
señor!”, continuaba, mientras el público aplaudía y vitoreaba aún más, sin
pararse a pensar en la frase que acababa de pronunciar el perfecto presentador.
Sin embargo, los espectadores
sabían perfectamente de qué estaba hablando el presentador, y por qué el hecho
de mencionar las astillas actuaba como un estimulante de semejante calado en el
público. Los espectadores sabían perfectamente que aquella noche estaban
sintonizando “¡Párteme la espalda!”, un novedoso concurso con el que los genios
de la televisión estaban cosechando millones.
La mecánica del show era muy
sencilla: una serie de concursantes anónimos se exponía en cada entrega del
programa a recibir un golpe mediante una silla en la espalda. Dependiendo del
resultado, se llevaban más puntos o no. Que la silla se rompiese, pero
ocasionase leves dolores tenía una puntuación baja. Si el concursante recibía el
golpe y gritaba, ganaba un plus. Si la silla no se rompía, el concursante se
marchaba sin puntos, bajo los humillantes abucheos del público.
El concursante que más puntos
ganaba en cada entrega se llevaba un buen pellizco de dinero, lo que en
aquellos tiempos de crisis no venía nada mal. Ello animaba a una ingente
cantidad de familias a animar a papá, mamá, el sobrino o incluso la abuela a
participar en el programa. Los únicos que no podían participar eran los niños,
aunque se rumoreaba que la productora estaba interesada en la creación de una
versión infantil, donde en lugar de sillas de madera se utilizarían sillas de
plástico.
Además, el programa con un
aliciente: además de los concursantes, llamémosles, normales y corrientes, un
famosillo acudía para recibir el batacazo de turno, y aumentar así su caché
además de promocionar su película, su canción o su deslumbrante personalidad.
La mayoría de estas apariciones de famosos, por supuesto, estaban pactadas de
forma que el personaje de turno no resultase realmente herido. Y aunque el
público lo supiese, realmente no había una gran indignación frente a ello: el sufrimiento
seguía ahí, fuera real o no.
Si bien “¡Párteme la espalda!”
era todo un éxito con su programación habitual, hubo un momento en el que el
formato revolucionó por completo su propósito. Todo lo provocó la visita de
Felicia Nuro, una respetada tertuliana del debate vespertino “La vida es
vivir”.
La señorita Nuro ya había
provocado más de un alboroto televisivo: solía ser protagonista por sus trasgresoras
declaraciones sobre todo tipo de asuntos, ya que era una mujer “polivalente y
culta”, como ella misma se describía con mucha modestia. Por tanto, su participación
en “¡Párteme la espalda!” era muy esperada por los televidentes, quienes
esperaban que Felicia sorprendiese con algún tipo de actuación.
Consciente de ello, cuando el
azafato cachas de turno iba a golpear a Felicia con la silla, esta levantó sus
brazos y con una sonrisa de oreja a oreja gritó “¡Paren los golpes!”. Todo el
público, hasta el presentador perfecto, enmudeció. “Gracias”, añadió en un tono
más bajo Felicia, quien seguía manteniendo una sonrisa. “Una silla es demasiado
poco para mí”, comenzó a decir mientras se paseaba por el plató, mirando con
superioridad al público. Hizo un silencio dramático, se paró en seco y volvió a
gritar “¡necesito un reto mayor!”.
“¿Y de qué se trata, Felicia?”,
preguntó el presentador, un tanto descolocado por aquella inesperada (o no tan
inesperada) situación. “¡Quiero que me golpeen con una mesa!”, aclamó Felicia,
con una oportuna sonrisa deslumbrante hacia la cámara. El grito de sorpresa del
público fue acompañado de un arrollador estruendo de aplausos, que condujeron
al final del programa, en el que el presentador perfecto animaba a todos los
seguidores que no se perdiesen el inaudito programa de la próxima noche, en la
que Felicia se las vería espalda a espalda con una mesa.
Todos los medios de comunicación
se hicieron eco de la noticia. Los titulares de prensa parecían calcados los
unos de los otros, los debates en la radio comentaban qué tipo de mesa
impactaría contra la columna vertebral de Felicia, incluso los informativos de
televisión abrían con la “performance” que Felicia llevaría a cabo esa noche,
aunque ni siquiera fuera de su cadena. En internet, las redes sociales echaban
humo con los comentarios que comunidades emitían desde sus ordenadores.
Para cuando los relojes marcaban
las nueve de la noche, las calles se habían quedado vacías. Algunos negocios
habían cerrado, mientras que otros aprovechaban el tirón del programa para
abastecer a sus ansiosos clientes. Prácticamente todo el mundo tenía sus ojos
atentos a las pantallas de televisión, ya fueran grandes, pequeñas, a color, en
blanco y negro o pixeladas por culpa de la antena. Felicia aparecería en unos
instantes y nadie quería perdérselo.
El presentador perfecto se había
puesto sus mejores galas, e incluso parecía algo nervioso. “Esta noche acudiremos
a un evento que jamás se repetirá en la historia”, aseguraba con un semblante
muy serio. Felicia fue recibida por un ensordecedor público, que le deseaba lo
mejor a ella y a su familia.
El momento estaba llegando. El
valiente azafato del programa se armó de valor, cogió una elegante mesa de
madera y la colocó en posición de golpe. Felicia cerró los ojos, pero en su
expresión se veía la felicidad de una persona que va a recibir una enorme
cantidad de dinero por recibir un simple y rápido golpe con una mesa en la
espalda.
Y así fue. Felicia recibió el
golpe, un golpe ensayado con el que Felicia gritó, se revolcó por los suelos e
incluso soltó alguna que otra lágrima falsa. Pero Felicia se levantó, y con los
brazos abiertos gritó “¡estoy viva!”. El público respondió con un atronador
aplauso, pero entonces el presentador perfecto dijo “¡acabamos de ver un
perfecto golpe de mesa, ¿no es increíble?”.
Toda persona que estaba viendo el
programa se calló en aquel momento. ¿Realmente había sido tan increíble que Felicia
hubiera recibido el golpe de una mesa? ¿A qué nivel de televisión habíamos llegado?