jueves, 27 de junio de 2013

El desierto

Hacía diez años que había decidido entrar en aquel desierto. Promesas de buenos tiempos, de una vida envidiable y un sin fin de beneficios que iba a suponer aquel arriesgado viaje por territorio desconocido.

Los primeros años, en efecto, se correspondieron con esas brillantes promesas: inmerso en sus propias ideas, disfrutando de lo que tenía a su alrededor... Nada podía salir mal. Tenía lo que necesitaba, y querer más era una ambición egoísta.

El sentimiento de soledad no existía en él. Pocos fueron los encuentros que tuvo, pero no muchos merecieron realmente la pena. Él no estaba para perder el tiempo con gente que no lo quería cerca, o que simplemente no tenía en cuenta su presencia. Sus pensamientos eran sus amigos. Sus ideas, sus creaciones. El desierto era un inspirador nulo, pero las ideas surgían como una fuente inagotable.

Pero llega un punto en que las situaciones comienzan a torcerse. Al cabo de unos años estar en un desierto resultaba sumamente aburrido. La arena era molesta, los cactus eran sosos y los oasis demasiado poco frecuentes. Las ideas se mantenían, pero su fuente inagotable peligraba en convertirse en una agotable.

Aquellas pocas amistades que había logrado encontrar en muy diversos puntos se encontraban muy lejos como para tener la posibilidad de luchar el aburrimiento y la monotonía. No porque no quisiera: aquel ya poco apreciado desierto no le permitiría un viaje tan largo con un final exitoso.

Diez años en el desierto. El viaje se había prolongado demasiado, pensó. Es hora de partir, se decidió. Pero, ¿podré?, se preguntaba.

Tras mucho tiempo vagando por aquel terreno caluroso, finalmente vislumbró una pequeña civilización, que animaba a los cansados viajeros a establecerse en ella bajo un cartel que rezaba algo en una lengua incomprensible.

El viaje llegaba a su fin. Entró esperando despedirse del desierto en mucho tiempo.

1 comentario:

  1. Ve al desierto decían, harás muchos amigos decían...

    Será esa pequeña población el final de la desértica soledad del personaje? Espero que su inagotable pero finita imaginación recupere el "-in" que le falta en el segundo adjetivo.

    Buen texto del que se pueden sacar algunas conclusiones :D La soledad te puede dar a pensar en cosas fantásticas, pero no te pases, porque te acabarás aburriendo de pensar, y es mejor discurrir junto a amigos y personas queridas.

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