Piensa en ello. No pienses en quién es Beyoncé ni en la acción que debería de llevar a cabo. Simplemente repite la frase en tu cabeza, poco a poco, y párate a pensar en el resultado de dicha repetición. ¿Acaso no suena fantástico?
Yo no tengo contacto con Beyoncé, pero no sé, parece una buena muchacha. Compartimos la inicial y el numero de cucharillas de azúcar que echamos en el café por las mañanas. Beyoncé es muy cercana, dicen. Allá donde vayas, Beyoncé está cerca. Quieras o no. Porque es muy cercana, y muy de pueblo. A ver: no me refiero a que sea paleta, sino que es muy tradicional, muy suya. Es Beyoncé, con acento en la é, porque tiene mucho salero.
Salvar el mundo. ¿Lo puede hacer cualquiera? No. ¿Tener una habilidad especial? Tampoco. Sólo tener un nombre con imponencia. Beyoncé lo tiene. Ya te he dicho que tiene acento en la e. ¿Qué más pruebas necesitas?
Esbocemos la imagen en nuestra cabeza. Beyoncé, en una playa de Murcia, está sentadita con su toalla y sombrilla, leyendo las 1001 recetas de cocina que debes conocer, echando alguna miradita que otra a la gente que pasa por delante de ella, preguntándose si serán single ladies o no.
De repente, el Sol amenaza con caerse en la Tierra, como acostumbra a pasar cada 17 de julio en las playas de Murcia. Los murcianos suelen pronunciarse al respecto, pero nadie les hace caso. Con lo simpáticos que son los murcianos. De verdad que yo a veces no entiendo este mundo.
El caso es que el Sol tiene intención de hacer pupa a la Tierra y a los pobres haters de murcianos que habitan en ella. Pero el Sol no ha tenido en cuenta que Beyoncé esta ese día en la playa, que tenía el día libre después de haber ensayado para sus conciertos y haber practicado un poco de spinning. Beyoncé se quita las gafas de sol y mira intrigada al suceso de los acontecimientos.
Beyoncé se calza sus chanclas y se dirige rauda y veloz a las aguas murcianas, recorriéndolas como si de la hija de Dios se tratase (que no lo es pero casi: Beyoncé es mucho más maja que Jesús. Es un hecho). Sobre su calzado verde fosforito, Beyoncé entona uno de sus míticos temas, lo cual le imprime en su cuerpo una fuerza sobrehumana que la impulsa a tomar vuelo y dirigirse hacia el Sol.
Con un último gorgorito, el Sol vuelve al lugar de donde provino, esperando atentar contra los humanos el próximo año, esperando que ninguna mujer con acentos en la e se interponga en su camino.
Definitivamente, Beyoncé debería salvar el mundo.
| ¡Te queremos, Beyoncé! |
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